Luis Puerto · @luis_inversionista
Cuatro pantallas, unos cinco minutos, y una cifra que probablemente no te va a gustar. Pero es la tuya.
Arranco pidiéndote tus datos. Nombre, edad, correo y WhatsApp, para enviarte tu radiografía y avisarte del lanzamiento. Tus respuestas quedan guardadas para eso — te lo digo de entrada y no en letra menuda.
No es una proyección de rentabilidad. Vos elegís la tasa con la que querés calcular. Nadie puede garantizarte una.
Necesitás tener a mano tus ingresos y gastos de un mes normal, y una idea de cuánto valen tus bienes y cuánto debés.
Para mandarte la radiografía cuando esté lista, y porque tu edad entra en el cálculo.
Lo que dejarías de recibir si mañana dejaras de trabajar.
Lo que te seguiría llegando igual. Para la mayoría de la gente esta casilla está en cero, y ese es justamente el punto.
Escribí el valor comercial de hoy —por cuánto lo venderías—, no lo que pagaste ni el avalúo catastral.
Los que producen renta, o podrían producirla sin que vos trabajés.
Los que usás y disfrutás, pero que en vez de generar ingresos generan gastos.
El saldo que te falta por pagar y la cuota que sale cada mes.
¿Tenés claro tu presupuesto de gastos?
Aproximá, no necesitás el dato exacto al peso. Las cuotas de tus créditos no van en estas casillas: las tomamos solas de las deudas que registraste, y las sumamos al final.
Si no sabés en qué gastás, sí sabés qué te queda. Lo que no entra acá, se gastó.
De cada cuota, una parte paga intereses —eso sí es gasto— y la otra abona a capital, que se vuelve patrimonio tuyo. Por eso esa mitad no cuenta como gasto sino como ahorro. Si conocés tu proporción real, ajustala.
Tu valor, frente al valor de referencia. La línea vertical en cada barra marca el objetivo: verde si lo cumplís, amarillo si estás cerca, rojo si estás lejos.
—
Movelas y mirá cómo cambia tu cifra. Esto no es una promesa de nada: es aritmética.
Si esta cifra te incomodó, funcionó.
Ninguna de estas tres palancas se mueve sola. Las dos primeras dependen de decisiones tuyas. La tercera depende de dónde pongas tu plata — y de que entiendas bien en qué la estás poniendo.
Yo no necesito que me creas. Necesito que preguntes.
Los supuestos, sin letra menuda: tus activos productivos rinden la tasa que vos elegiste, todos los años, y reinvertís lo que ahorrás. La parte de tu cuota hipotecaria que abona a capital no cuenta como gasto sino como ahorro, porque esa parte se vuelve tuya. Esto es una herramienta educativa, no una asesoría financiera ni una oferta de inversión. Tus datos los trata Elexa Real Estate S.A.S. para el fin que autorizaste; escribinos y los eliminamos. Mientras llenás, tus respuestas quedan guardadas solo en este dispositivo para que no las pierdas si se cierra la pestaña; «Volver a empezar» las borra.